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viernes, 19 de marzo de 2010

Chau (Proximity)

Hoy fue el último día que trabajé en Proximity.

Las emociones son encontradas. Por un lado no sé qué se viene en el futuro cercano si no consigo laburo pronto. Por otro lado, me siento un poco liberado.

No obstante, trabaja en esa agencia un puñado de gente que supo llegarme al corazón. Los mismos con los que el miércoles próximo compartiré un par de chelas y a los que quiero en serio.

He aquí una copia del texto que mandé como despedida con copia a todos. Espero que les guste.

Es increíble cómo uno va adquiriendo cuero de chancho.
Increíble cómo se impermeabiliza el corazón.
Increíble de igual manera cómo siempre que creemos que somos inmunes a las cosas,
la vida nos sigue dando sorpresas.

El mismo día que me dijeron que no me renovaban el contrato vino el segundo terremoto más grande que haya tenido este país. El quinto más grande del mundo.

A veces el mundo es así de jodido para ponerte las cosas en perspectiva.

¿De qué me voy a quejar?
Si hay gente que lo perdió todo y ahí está, haciendo fuerza para sacar los últimos escombros de su casa para ver si pueden construir una mediagua antes que vengan las primeras lluvias.

¿De qué me voy a quejar?
Si hay mamás que lloran porque a sus bebés se les cuece el potito por no tener siquiera un pañal que ponerle.

¿De qué me voy a quejar?
Si hay gente que vuelve a lo que queda de su casa y se les nubla la vista porque lo único que pueden ver son los fantasmas de los que, hasta hace unos días, eran su familia.

Esta tarde cuando vuelva a mi casa van a estar mis hijos esperándome, mi mujer preparando unos mates, cerraduras en las puertas, agua caliente para ducharse, comida en el refri.
Cualquier cosa que diga en este contexto, es fatua, necia, petulante y vacía de contenido.
¿De qué me voy a quejar?

lunes, 8 de marzo de 2010

La tanda del desastre... no tan mal, ¿eh?

El título parece un oxímoron, lo sé.
¿Cómo que qué es un oxímoron?, buscalo en internet, ¿qué me preguntás a mí?

En fin, lo que nos atañe, a lo que vinimos, el meollo, el nudo, el tema del cual trataremos:
La tanda de los comerciales desde el terremoto para acá.
Sorprendido señor... sorprendido.

Difícil hacer un comercial que no sea lacrimógeno después de eso.
Difícil también hacer un comercial con puras imágenes de archivo de los noticieros.
Difícil hacer un comercial en 5 minutos un sábado a la mañana, producirlo a la tarde / noche y que salga el domingo a la mañana.

Por eso aplaudo a todos los creativos junior y estudiantes en práctica de las agencias chilenas, porque fueron ellos los que los hicieron, ya que sus jefes estaban viendo cómo se les había rayado el BMW cuando el terremoto les tiró los palos de golf encima.

Ninguna de las cosas que vi va a ganar ningún premio. De hecho, la mayoría está bien lejos de hacerlo. Pero casi todos los comerciales están prolijitos, estéticamente bonitos.
La mayoría tiene además un concepto fuerte por detrás y, después de verlos, te agarran unas ganas de ir a donar pañales y leche en polvo que te tenés que contener para no gastarte todo el sueldo automáticamente.

Felicitaciones chicos. Del terremoto son los que salieron mejor parados.