Ayer al salir de la oficina pasmos por el seven eleven de acá arriba y vimos en el diario la noticia esta, lógico que todo el camino al estacionamiento nos fuimos hablando del tema.
El diálogo fue más o menos así:
Yo _ Se casó el gordo, ¡Qué increíble!... ¿ves Uriel? todavía tenés posibilidades.
Uriel _ Si
Yo _ Además la novia es la viuda de su mejor amigo. Acá hay algo raro. ¿Quién querría casarse con él?, está bien, el amor es ciego, pero no mames...
Beto _ ¿Será por dinero?
Yo _ Salvo que sea un genio de los juegos en línea no creo, ¿en qué podría trabjar el gordo ese?, si ni siquiera se puede mover de la cama. Casarte con él es imponerte una pena, vas a tener que limpiarle el culo al gordo ese cuando cague, pensalo.
Uriel _ Y debe cagar una ballena además.
Yo _ El mojón más chico es una foca.
Beto _ A lo mejor cobra por las entrevistas.
Yo _ Salvo que cobre 10.000 dólares por entrevista, como Madonna, o que haya vedido la cobertura de la boda.
Beto _ No creo, porque lo vimos en el Metro (el nombre de un diario de acá bastante rasca). Además, ahora se le terminó la cobertura mediática...
Yo _ No, la mina se debe haber casado por otra cosa, algo que no sabe nadie...
Beto _ A lo mejor es caníbal.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Hasta dentro de 7 años
viernes, 17 de octubre de 2008
jueves, 16 de octubre de 2008
Jackson Pollock

Entren a esta página y siéntanse un poquito artistas por un rato, como yo, que me mandé el cuadro que está arriba... ya lo puse de fondo de pantalla, ahora no encuentro un ícono ni por casualidad.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Los enamorados
Todos los días voy a dejar al gordo al jardín a la misma hora y desde ahí me voy a tomar unos taxis colectivos cerca de Chapultepec. Casi siempre utilizo el mismo camino, aunque a veces me harto y cambio de ruta. Esto que voy a contarles pasa por el camino que habitualmente tomo, más precisamente en la esquina de Atlixco y Antonio Solá, para los que viven por acá, por si se quieren llegar a constatarlo.
Todas las mañanas, parados en esa esquina, del lado que da para el Parque España, hay una pareja besándose apasionadamente, abrazándose y, a veces, toqueteándose ahí, en plena esquina. Los veo desde que Agus empezó el jardín nuevo, es decir un par de meses, no sé si antes tenían la misma costumbre.
No tengo nada contra la felicidad ajena, de hecho este posteo es más un estudio antropológico que una crítica a la libidinosidad ajena, es que esto que pasa parece de ciencia ficción. Sobre todo porque los enamorados ya son gente grande... o sea, no grande-grande que ya tiene una pata en la tumba. Pero más o menos rondando los 30.
El factor edad me parece un dato importante, porque a los 30 uno ya ha sosegado ciertas pasiones... digamos que ya las tiene domadas. Uno ya no es el pendejo de 15 que se enamora febrilmente del primer par de tetas que pasa, hablando mal y pronto.
El factor tiempo tampoco es para despreciar, porque si bien siempre paso más o menos a la misma hora, todo el mundo sabe que no suelo usar reloj y que estoy lejos de tener una rutina demasiado rígida en mi vida. Es decir que la parejita tiene que estar besándose un mínimo de 15 minutos tooooooodos los santos días, para que yo tenga un gap de tiempo suficiente como para topármelos siempre (del máximo ni hablo, aunque me parece que debe ser bastante, porque algunos días he pasado a las 9 en punto y otros 9 y media y siempre los veo).
Entonces; ¿qué motiva a esta parejita a estar todos los días atracando, a la misma hora y en el mismo lugar?, algunos días con llovizna incluso.
Tengo algunas hipótesis bastante terrenales y, por ahí, podríamos hacer el ejercicio de encontrar otras entre todos (los miles y miles de lectores que posteo tras posteo me siguen... es decir vos, vos y vos).
1_ Consumen éxtasis antes de salir de su casa y después no se aguantan las ganas de franelearse.
2_ Son amantes que mienten a sus parejas diciendo que se van a trabajar y se juntan en la esquina esa a hacer el calentamiento antes de irse al motel.
3_ Tienen un handycap sexual que envidiaría cualquier actor porno, lo cual los motiva a seguirse apapachando ya terminada la noche, como no queriendo que termine nunca.
4_ Es pura casualidad, es una pareja normal que se despide tiernamente en la esquina porque cada quien va a su trabajo, sólo que a veces se les hace más tarde y otras veces salen más temprano. Justo han coincidido todos los días que paso por esa esquina con mi horario y ellos están todavía más extrañados que yo, por ver un gordito que espera a verlos parados en la esquina para pasar por ahí.
5_ Me persiguen. Todos los días esperan que deje a mi hijo en el jardín para montar la escena.
6_ Parecen más grandes de lo que son, en verdad tienen 13 y 14 años respectivamente y no se aguantan las ganas de estarse besuqueando a la vuelta del colegio... eso suponiendo que fueran al colegio que está frente al parque y que se cambiaran el uniforme por otra ropa para que nadie sospeche.
7_ Estuvieron separados durante 15 años porque él se quedo en una isla desierta y ahora quieren recuperar el tiempo perdido.
8_ La mina tiene un problema en los maxilares que no le permite masticar la comida, así que el tipo tiene que masticarle el desayuno y después regurgitárselo en la boca, como si fueran pichoncitos de pingüino.
Recibo nuevas teorías.
Los comentarios están abiertos y les dan la bienvenida.
Todas las mañanas, parados en esa esquina, del lado que da para el Parque España, hay una pareja besándose apasionadamente, abrazándose y, a veces, toqueteándose ahí, en plena esquina. Los veo desde que Agus empezó el jardín nuevo, es decir un par de meses, no sé si antes tenían la misma costumbre.
No tengo nada contra la felicidad ajena, de hecho este posteo es más un estudio antropológico que una crítica a la libidinosidad ajena, es que esto que pasa parece de ciencia ficción. Sobre todo porque los enamorados ya son gente grande... o sea, no grande-grande que ya tiene una pata en la tumba. Pero más o menos rondando los 30.
El factor edad me parece un dato importante, porque a los 30 uno ya ha sosegado ciertas pasiones... digamos que ya las tiene domadas. Uno ya no es el pendejo de 15 que se enamora febrilmente del primer par de tetas que pasa, hablando mal y pronto.
El factor tiempo tampoco es para despreciar, porque si bien siempre paso más o menos a la misma hora, todo el mundo sabe que no suelo usar reloj y que estoy lejos de tener una rutina demasiado rígida en mi vida. Es decir que la parejita tiene que estar besándose un mínimo de 15 minutos tooooooodos los santos días, para que yo tenga un gap de tiempo suficiente como para topármelos siempre (del máximo ni hablo, aunque me parece que debe ser bastante, porque algunos días he pasado a las 9 en punto y otros 9 y media y siempre los veo).
Entonces; ¿qué motiva a esta parejita a estar todos los días atracando, a la misma hora y en el mismo lugar?, algunos días con llovizna incluso.
Tengo algunas hipótesis bastante terrenales y, por ahí, podríamos hacer el ejercicio de encontrar otras entre todos (los miles y miles de lectores que posteo tras posteo me siguen... es decir vos, vos y vos).
1_ Consumen éxtasis antes de salir de su casa y después no se aguantan las ganas de franelearse.
2_ Son amantes que mienten a sus parejas diciendo que se van a trabajar y se juntan en la esquina esa a hacer el calentamiento antes de irse al motel.
3_ Tienen un handycap sexual que envidiaría cualquier actor porno, lo cual los motiva a seguirse apapachando ya terminada la noche, como no queriendo que termine nunca.
4_ Es pura casualidad, es una pareja normal que se despide tiernamente en la esquina porque cada quien va a su trabajo, sólo que a veces se les hace más tarde y otras veces salen más temprano. Justo han coincidido todos los días que paso por esa esquina con mi horario y ellos están todavía más extrañados que yo, por ver un gordito que espera a verlos parados en la esquina para pasar por ahí.
5_ Me persiguen. Todos los días esperan que deje a mi hijo en el jardín para montar la escena.
6_ Parecen más grandes de lo que son, en verdad tienen 13 y 14 años respectivamente y no se aguantan las ganas de estarse besuqueando a la vuelta del colegio... eso suponiendo que fueran al colegio que está frente al parque y que se cambiaran el uniforme por otra ropa para que nadie sospeche.
7_ Estuvieron separados durante 15 años porque él se quedo en una isla desierta y ahora quieren recuperar el tiempo perdido.
8_ La mina tiene un problema en los maxilares que no le permite masticar la comida, así que el tipo tiene que masticarle el desayuno y después regurgitárselo en la boca, como si fueran pichoncitos de pingüino.
Recibo nuevas teorías.
Los comentarios están abiertos y les dan la bienvenida.
jueves, 9 de octubre de 2008
martes, 7 de octubre de 2008
Pura criatividá mexicana


Creativos creativos, los mexicanos... pero en la calle, porque cuando entran a trabajar a las agencias se ponen mamones y empiezan a pedir Porsches, veleros o anualidades para el club de tenis de acá en la esquina.
La Rebe me mandó unas fotos y entré a un fotolog que me conmocionó. Ahora voy a poder alimentar mi blog sin tener que escribir una palabra durante un buen rato... ¿soy capo o no soy capo?
La foto de arriba, alguien que vende chihuahuas muy pero muy grandotes.
La de abajo, alguien que se compró uno.
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